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Arqueología digital

Jan 30
2 min read

Hoy me encontré haciendo limpieza en mi correo —sí, borrando un montón de emails que ya no necesitaba— y me topé con un tesoro inesperado: mis propias historias ¡en la carpeta de enviados!

Allí estaban Tóxica —que se lo envié a mi amiga Débora una vez terminada—, Amigos, Amigas, Tu luz… —todos enviados a mí misma—, e incluso el primer borrador de Lilith, que iba compartiendo con mi coescritora Shannon durante la cuarentena. Algunas habían sido publicadas en Instagram —la gran mayoría—, otras en Wattpad, y Lilith en varios lugares, aunque finalmente solo se completó en un blog que ya está cerrado.


Me he reído como una tonta, aguantando las ganas de llorar, porque Amigos, por ejemplo, lo había dado por desaparecido junto con mi antigua cuenta de Instagram —la cual me borraron y jamás me dejaron recuperar—, y, sin embargo, estaba ahí, intacta en mis enviados, con la única ausencia de los nueve primeros capítulos.

También su continuación, Amigas, la cual, no sé por qué, creía disponible en la cuenta de Instagram que me abrí después —porque rendirse jamás— y que usaba para subir los fanfiction que escribía sobre CNCO y Lali.


Saber que estas historias están ahí me hace recordar quién era y cómo escribía: con caos, emoción y canciones de fondo. La música siempre ha sido —y será— parte de mi mundo literario, como en Tóxica y Mala, que nacieron de fragmentos de canciones que usaba de manera literal en la historia —títulos, letras, escenas— para darle vida a los personajes y momentos.

Ha sido curioso cómo, en un momento de limpieza digital, cuando lo único que quería era eliminar cosas, me he topado con algo que ansiaba recuperar: pedazos de mi pasado creativo. Como una especie de arqueología digital.

Siendo honesta, no sé si algún día volveré a releerlas todas o incluso las retomaré, dado que ya lo intenté en su momento con Tu luz, a la cual hay que arreglarle demasiados giros de guion. Pero hoy me basta con sonreír y recordar que cada historia —aunque estuviera llena de errores— fue un paso hacia donde me encuentro ahora.


BONUSTRACK:

¡No me lo puedo creer!

He entrado a mi cuenta de Wattpad, que tengo abandonada desde 2021 más o menos, y me he encontrado no solo con algunas portadas de mis novelas no publicadas —Lilith y El cambio de Aitana—, sino que además descubrí que algunas han tenido visualizaciones. Okay, han sido 1.4k en Tóxica, 1k en Quiero ser…, y las demás por debajo de 500, pero no es el número lo que me deja sin palabras: es que ni siquiera recordaba que esos relatos estuvieran disponibles allí.


Algunos, como Wrong Way, formaron parte de mi primera cuenta de Instagram —con una continuación que ya no está disponible—, y otros, como Quiero ser…, de la nueva.

Este día me está dejando sin palabras.






 
 
 

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