Si bien empecé el año dispuesta a todo, lo cierto es que escribir siempre será una montaña rusa para mí. Un día tengo mil ideas y unas ganas terribles de escribir una historia, y al día siguiente esa misma historia ya no me provoca absolutamente nada. Eso ha sido —y no— lo que me ha llevado a tomar la decisión de postergar la publicación de Comenzó en Noruega y centrarme en historias que, aunque bonitas y sentimentales, tienen menos de mí con lo que identificarme. Algo que,